Por Yerismel Fernández Pérez
(Inspirado y adaptado en base al artículo de debate nacional sobre el financiamiento de los boletines impresos de la Gran Logia Soberana)
Esta semana, muchos de nosotros recibimos el último número de la revista de la Gran Logia Soberana. Al darle la vuelta, noté un breve anuncio en la contraportada instándonos a renovar la suscripción. Me sorprendió profundamente que nuestra propia fraternidad nos pida un pago adicional para suscribirnos a su boletín informativo oficial.
Seamos realistas: la comunicación institucional no es un producto comercial ni un «gasto superfluo» que deba recortarse en tiempos difíciles. Es el pegamento que nos mantiene unidos. Si una organización atraviesa dificultades —con pérdida de miembros o presupuestos ajustados—, lo peor que puede hacer es dejar de comunicarse. Al contrario, es cuando más debemos redoblar esfuerzos para conectar con las bases. Si lo único que un miembro recibe de su membresía es una tarjeta de pago y reuniones de negocios aburridas, ¿por qué habría de seguir viniendo?
El ejemplo en casa: Pan American No. 47 y la Era Digital
Debo reconocer el mérito de nuestra Logia Pan American No. 47. Mientras en otros niveles se debate el cobro extra, nuestra logia ha hecho un trabajo encomiable con los recursos que tiene. Contamos con un periódico digital de calidad, donde los Hermanos pueden ver y pagar sus cuotas, votar por el Odd Fellow del Año, participar en subastas y enviar donaciones.
Además, hemos digitalizado los expedientes, creado bases de datos para agilizar el trabajo de secretaría y actualizamos constantemente nuestros grupos de WhatsApp y Facebook. Esto ha sido tan bien recibido que incluso otras logias del mundo siguen nuestras actividades. Sin embargo, no podemos dormirnos en los laureles. Como miembros de casi 30 organizaciones fraternales, he comprobado una correlación clara: las órdenes que tienen éxito son aquellas que se comunican activamente por múltiples canales, respetando la preferencia de cada Hermano. No podemos seguir una visión que desconocemos, ni podemos amar una fraternidad de la que nos sentimos desconectados.

¿Qué debemos hacer hoy para darnos a conocer?
Para romper el aislamiento y atraer «caras nuevas» de profanos que pasan frente a nuestras puertas, debemos llevar la fraternidad más allá de los muros del templo. Si la comunidad no sabe qué hacemos, para ellos no existimos.
Aquí proponemos una serie de actividades clave para darnos a conocer e involucrar a los Hermanos:
- Vincularnos con causas nobles de impacto público: Debemos potenciar proyectos de gran visibilidad, como nuestra recaudación para la Liga Contra el Cáncer y la creación de convenios con fundaciones que beneficien tanto a la comunidad como a los fondos de la logia.
- Hacer uso de nuestra presencia física: Ya contamos con nuestras vallas de anuncios (tanto la lumínica interior como la exterior) para que los transeúntes reconozcan nuestro nombre. Aprovechemos este espacio para invitar a la comunidad a actividades abiertas.
- Actividades fraternales de visibilidad externa: Organicemos más visitas grupales a museos, playas y encuentros deportivos portando nuestros distintivos. Los profanos deben ver que somos una comunidad unida, activa y moderna.
- Telemaratones y medios de comunicación: Mantengamos y reforcemos nuestra presencia en eventos de alto impacto masivo, como el telemaratón de Telemundo 51, contando con el respaldo de nuestros Grandes Oficiales.
- Integración y visitas distritales: Continuemos estrechando lazos con la Gran Logia de la Florida, la Soberana y las logias del Distrito 14 (como René W. García, Elio Estrada, Fort Dallas 44 y Manuel Bosakewich). Invitar a Hermanos de otras logias a nuestros aniversarios y cenas de gala inyecta nueva energía a nuestros talleres.
- Modernización de las sesiones (Formato Híbrido): Para aquellos Hermanos que se encuentran distantes o de viaje, debemos promover las sesiones híbridas (vía Zoom). Un Hermano que puede conectarse a la distancia es un Hermano que no se pierde de la Orden. [1]
Hermanos y hermanas, es nuestra responsabilidad compartida mantener la llama encendida. Los invito a leer nuestro periódico digital, participar de las actividades y, sobre todo, a proponer nuevas ideas para que Pan American No. 47 siga siendo un faro de Amistad, Amor y Verdad en nuestra comunidad.









